miércoles, 23 de noviembre de 2011





EL ESPÁRRAGO DE LOS ANDES
(O EL INCREIBLE VIAJE DE UN ESPÁRRAGO TRIGUERO)

Mi asombro no para de romper sus límites. Si hace un mes me sorprendía con la extensa variedad de pescados exóticos que se hallan en los supermercado, poco tiempo después me maravillaba de los logros del surimi para imitar los más variopintos alimentos y por último, glosaba los múltiples usos del pavo, Hoy me he quedado a cuadros cuando he sacado del frigorífico medio manojo de espárragos verdes que me quedaban para hacerlos salteados.
 Al mirar la marca no he intuido nada raro. “El garrofer”, (Algarrobo en valenciano) es un nombre que me es cercano. La página web que venía a continuación. Alichampi.com me hacía pensar en champiñones de Alicante, mi ciudad. Nada raro hasta el momento.
 En la línea de abajo la palabra, “fresco por avión” podía significar que los traían de otra parte del país, vía aérea para garantizar su frescura, (cosa loable).
 Pero al tumbar el manojo sobre el granito de la encimera he descubierto estupefacto una pegatina negra con letras en blanco que ponía bien clarito, “ORIGEN PERÚ”.
 Cáspita, canastos, repámpanos, repanochas. Espárragos frescos traídos en avión desde 10.000 kilómetros de distancia. De los Apeninos a los Andes pero en dirección contraria. Unos espárragos que han viajado más que Marco buscando a su madre. Como es ello posible.
 Pero claro, cuando pensé en lo que me habían costado deduje que si yo había pagado 1,45 euros por un manojo venido del otro lado del charco, ¿Cuánto habrá cobrado el campesino peruano por esos espárragos? Una m… Ahora me salen las cuentas. Hay alguien muy listo que se hace de oro sin ensuciarse las manos.
 La próxima vez intentaré que sean de por aquí las verduras que compre.


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